Un nuevo estudio de la Universidad de Ben-Girón, Israel, descubrió que ser vegetariano o vegano no afecta el crecimiento de los bebés. Durante el análisis, se siguió a 1.2 millones de infantes en un periodo de nueve años. Los resultados obtenidos sugieren que los bebés criados en hogares vegetarianos o veganos tienen un patrón de crecimiento casi idéntico al de los que crecieron con padres omnívoros.
Para realizar la investigación, se analizaron los registros del Ministerio de Salud de Israel en el periodo de 2014 a 2023. Los datos de la institución mostraron que el 1.5 por ciento de los bebés en ese país pertenecían a hogares vegetarianos o veganos.
Los investigadores observaron que los infantes que crecieron en hogares veganos tenían un 37 por ciento más de probabilidad de estar bajos de peso durante sus primeros 60 días de vida. También descubrieron que esta diferencia de peso disminuyó con el tiempo y dejó de ser significativa cuando los bebés llegaban a los dos años de vida.
Según los realizadores, al llegar a los dos años, las tasas de retraso en crecimiento eran bajas en todos los patrones dietéticos. En las familias omnívoras, la tasa de retraso del crecimiento de los bebés fue de 3.1%, mientras que en hogares vegetarianos y veganos era de 3.4% y 3.9%, respectivamente. Kerem Avital, investigador principal, resaltó que las dietas basadas en plantas no comprometen el desarrollo físico de los bebés bajo el entorno adecuado.
Beneficios y preocupaciones
Los investigadores subrayan que las dietas basadas en plantas están relacionadas a un menor riesgo en enfermedades cardiacas. Estos patrones de alimentación también ayudan a prevenir enfermedades crónicas o malestares relacionados al sobrepeso.
El estudio indica que algunas personas tienen preocupaciones sobre la nutrición que aporta una dieta vegana o vegetariana en los niños. Entre estos temores resalta si los infantes reciben suficientes vitaminas B12, D o minerales cómo el hierro o el yodo. Existe también la preocupación hacia la deficiencia de ácidos grasos omega-3 de cadena larga, encontrados en pescados cómo el atún o el salmón.
Según los científicos, los hallazgos sugieren que una dieta familiar basada en plantas puede favorecer un crecimiento adecuado de los niños. Los académicos concluyen que falta trabajar más para definir cómo la calidad de la dieta vegana puede apoyar al desarrollo de los bebés. Igualmente, señalan la importancia del asesoramiento nutricional durante el embarazo y la primera infancia.






