Querétaro, estado que concentra la mayor cantidad de centros de datos en México, enfrenta una severa presión sobre sus recursos hídricos. Las proyecciones indican que para 2030 el sector en México alcanzará una capacidad energética de mil 500 megawatts, lo que incrementará de manera significativa la demanda de agua y electricidad.
Este estado ocupa actualmente el sexto lugar nacional en estrés hídrico y, al mismo tiempo, se ha consolidado como el principal polo de desarrollo para los data centers. Información de la asociación Bajo Tierra Museo del Agua señala que la Zona Metropolitana de Querétaro se encuentra entre las regiones con mayor vulnerabilidad hidrológica de México, mientras que plataformas especializadas estiman que existen al menos 30 centros de datos operando en la entidad.
Especialistas advierten que la expansión de esta infraestructura tecnológica enfrenta límites cada vez más visibles relacionados con la disponibilidad de recursos. Gabriel Orué, director de servicios de energía de Veolia para Latinoamérica, explica a la revista Expansión que un centro de datos requiere condiciones similares a las de un complejo industrial de gran escala, por lo que su crecimiento depende de garantizar suficiente energía, agua y espacio físico.
Uno de los principales retos se encuentra en los sistemas de refrigeración utilizados para evitar el sobrecalentamiento de los servidores. De acuerdo con Orué, existe una relación directa entre eficiencia energética y consumo de agua. Los sistemas que emplean agua para enfriar equipos suelen requerir mayores volúmenes hídricos, aunque permiten reducir el gasto eléctrico. En cambio, las tecnologías basadas en aire disminuyen el uso de agua, pero incrementan el consumo energético y los costos operativos.
El debate cobra relevancia en regiones con escasez hídrica. Datos citados por el diario británico The Guardian estiman que un centro de datos con capacidad de un megawatt puede utilizar alrededor de 25 millones de litros de agua al año cuando opera con sistemas de enfriamiento convencionales a base de agua. Actualmente, la capacidad instalada de esta industria en México ronda los 279 megawatts, lo que implica un consumo potencial de cientos de millones de litros anuales.
Ante este panorama, empresas del sector energético y ambiental impulsan alternativas enfocadas en la economía circular. Una de las propuestas consiste en reutilizar aguas residuales tratadas para los procesos de refrigeración, reduciendo así la extracción de agua subterránea y la presión sobre los acuíferos locales.
Orué sostiene que este tipo de estrategias permitiría mantener el crecimiento tecnológico sin profundizar los problemas ambientales. Además del tratamiento de aguas residuales, también se promueve la implementación de sistemas de cogeneración capaces de producir electricidad y aprovechar el calor generado por los propios centros de datos para transformarlo nuevamente en energía útil para enfriamiento.
El especialista considera que estas soluciones podrían generar beneficios compartidos entre empresas y comunidades. Por un lado, disminuirían el impacto ambiental de las operaciones; por otro, ayudarían a resolver problemas de contaminación y manejo de aguas urbanas que afectan a distintas ciudades del país.
La adopción de modelos sostenibles también representa una ventaja operativa para la industria. Según Veolia, integrar proyectos de reutilización de agua y energía puede fortalecer la resiliencia de los centros de datos frente a restricciones regulatorias o conflictos sociales derivados del uso intensivo de recursos naturales.
Actualmente, la compañía trabaja con varios de los principales operadores internacionales del sector en más de cien instalaciones alrededor del mundo. Con estas tecnologías, estima que es posible alcanzar reducciones importantes en la huella hídrica, elevar el reciclaje de residuos y aumentar significativamente la reutilización de energía dentro de la industria.






