Indígenas de los pueblos yoremes marcharon el pasado domingo 7 de junio, exigiendo cancelar la construcción de una planta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa. Los manifestantes se movilizaron desde Los Mochis hasta la bahía de Ohuira, donde clausuraron de manera simbólica el proyecto del grupo Proman-Gas y Petroquímica de Occidente (GPO). Mediante este acto, demandaron al gobierno federal cancelar las obras y reubicar el complejo a otro sitio.
La movilización fue encabezada por el colectivo ¡Aquí no! Integrado principalmente por indígenas mayo-yoreme. En el movimiento también participaron activistas ambientales, pescadores e integrantes de las comunidades cercanas. Durante la marcha, los integrantes desplegaron pancartas con mensajes contra GPO, así como banderas mexicanas y de la nación indígena.
Los inconformes instalaron un plantón en las cercanías de la zona industrial Pacific City, donde se venden lotes para minas, patios industriales y otras actividades empresariales. Una vez ahí, realizaron danzas rituales indígenas frente a la entrada de la planta en construcción.
Felipe Montaño Valenzuela, líder de la comunidad mayo-yoreme de Ohuira, declaró que estaban defendiendo su territorio de intervenciones extranjeras. El activista acusó a los gobiernos municipales, estatales y federales de corrupción y de no importarles lo que pueda pasarle a los habitantes de la bahía. Subrayó que tienen el derecho de defender sus tierras de acuerdo al artículo segundo de la constitución mexicana.
El artículo segundo de la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos especifica la composición multiétnica del país, sustentada en los pueblos originarios.
Después de cancelar simbólicamente la obra, los manifestantes declararon a varios medios que no iban a permitir la operación de la fábrica. El colectivo pidió a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) revocar los permisos otorgados a la empresa alemana GPO. Señalaron que su mayor preocupación es el posible daño ambiental ocasionado por las descargas de aguas a altas temperaturas o contaminadas hacia la Bahía de Ohuira, así como el riesgo de fugas de amoniaco.
Otras protestas
A la par de las protestas en Sinaloa, integrantes del colectivo ¡Aquí no! en Ciudad de México marcharon desde la Diana Cazadora hacia el monumento a la Revolución, demandando la cancelación del proyecto de GPO. Los manifestantes lanzaron consignas como “Lo venden como progreso, pero es ecocidio”, “No se van a ir, los vamos a sacar” y “Agua sí, amoniaco no”.
Cristina Santillanes, integrante de ¡Aquí no! señaló que la inconformidad hacia la planta de amoniaco se debe a que se violaron los derechos de los pueblos mayo-yoreme para su construcción. La activista subrayó que el complejo produciría más de 6 mil toneladas diarias de metanol en las cercanías del Golfo de California. Resaltó que en la bahía habitan delfines y ballenas, los cuales podrían correr riesgo de chocar con buques industriales relacionados al proyecto de GPO.
Desde las redes sociales, activistas e internautas demostraron su inconformidad hacia la construcción de la planta de amoniaco en Topolobampo. Una petición de change.org, demandando el cese de las obras, ha recolectado más de 800 mil firmas. También, varios usuarios de redes sociales han cuestionado el motivo de GPO para colocar el complejo químico en México y no en Suiza o Alemania, países sede de la corporación.
Importancia ambiental de la Bahía de Ohuira
La Bahía de Ohuira se encuentra a menos de 14 kilómetros al sur de Los Mochis, en Sinaloa. Está clasificada como un sitio Ramsar -un humedal de importancia internacional- desde 2008 por ser hábitat de aves migratorias, tortugas marinas, delfines de nariz blanca y otras especies acuáticas. De acuerdo a Pro-Natura Noroeste, este cuerpo de agua es hogar de al menos 15 especies de aves playeras, 5 de ellas en alguna categoría de riesgo, como el ostrero americano del pacífico mexicano.
Alrededor de la bahía habitan cientos de familias que dependen de la pesca dentro de Ohuira. Además, la zona es considerada como un territorio sagrado para la nación indígena mayo-yoreme.






