Una investigación de Stop Financing Factory Farming (SFFF), coalición que promueve la agricultura sustentable, reveló que la población global de ganado aumentó un 50% en los últimos 20 años. Además, mostró que la superficie agrícola empleada para alimentar a los animales de granja se expandió un 25% en las últimas dos décadas. Según los autores, estos incrementos ponen presión a los sistemas naturales, poniendo en riesgo a los animales y plantas silvestres alrededor del mundo.
El reporte se basa en el informe “La larga sombra de la ganadería” de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), publicado en 2006. Los autores calificaron que las tendencias globales en la agricultura y ganadería se movieron en una dirección negativa.
En los últimos 20 años, la población global de ganado aumentó en aproximadamente 33 mil millones de animales. Según el informe “Livestock’s lengthening shadow” (La creciente sombra de la ganadería), el número de animales de granja como vacas, cerdos o pollos incrementó de 61.8 mil millones en 2006 a 94.9 mil millones en 2023. Este aumento en la población ganadera mundial ha impactado en el agua, el suelo y el aire, según SFFF.
Impacto ambiental de la ganadería global.
De acuerdo al nuevo reporte, la cantidad de gases invernadero producido por los animales de granja incrementó un 22% en las últimas dos décadas. En 2006, el ganado global producía aproximadamente 7.1 mil millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2eq) al año. Los últimos datos disponibles mostraron que estos animales son responsables de 8.6 mil millones de toneladas anuales de CO2eq.
Este sector es una de las principales causas de deforestación alrededor del mundo. Entre el 2000 y 2018, la creación de espacios para el pastoreo ocasionó el 38% de la tala de bosques ocurrida en ese periodo. Por su parte, la agricultura ocasionó el 52% de la deforestación directa en el mismo lapso, 27% de estos terrenos fueron destinados a cultivar alimento para el ganado.
Impacto en el agua
La mayor parte del agua utilizada en la ganadería, un 90%, se utiliza para regar los cultivos que alimentan a los animales. Hacia el año 2006, se utilizaron entre 108 y 116 kilómetros cúbicos (km3) de agua para irrigar los campos de maíz, cebada, soya y otras cosechas empleadas en la ganadería. Según el informe de la SFFF, actualmente se utilizan entre 251 y 263 km3 de agua para cultivar los piensos de los animales de granja.
Uno de los efectos de la ganadería sobre el agua es la contaminación de los ríos, lagos y mares. Los fertilizantes y pesticidas utilizados en las cosechas, junto a los excrementos, antibióticos y hormonas desechados por los animales constantemente terminan en los ríos, lagos o mares del mundo. Esta acumulación de contaminantes en el agua produce efectos cómo la “eutrofización”, las “zonas muertas” en las áreas costeras y la muerte de los corales.
La eutrofización ocurre cuando hay una sobrepoblación de algas en un cuerpo de agua, causando que éstas consuman más oxígeno de lo normal. Al morir y descomponerse, las algas bloquean la luz y consumen aún más oxígeno, lo que acaba con el resto de los organismos vivos en el cuerpo de agua afectado, generando una “zona muerta”.
En 2024, la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) registró una “Zona muerta” de más de 17 mil 300 kilómetros cuadrados en el Golfo de México. La agencia señaló que esta zona quedó eutrofizada debido a las descargas de la industria ganadera estadounidense, provenientes del río Mississippi.






