producir biodiésel a partir de microalgas

Patentan en Baja California innovador sistema para producir biodiésel a partir de microalgas

El procedimiento patentado integra un concentrador de luz solar con un dispositivo especializado para el crecimiento de las microalgas

Investigadores del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (Cicese) desarrollaron y patentaron un innovador sistema para el cultivo de microalgas orientado a la producción de biodiésel.

La investigadora Pilar Sánchez Saavedra, adscrita al Departamento de Acuicultura del Cicese, señaló que las microalgas constituyen una alternativa viable para generar energía limpia, ya que permiten aprovechar recursos naturales sin afectar la producción de alimentos ni alterar el equilibrio ambiental.

El procedimiento patentado integra un concentrador de luz solar con un dispositivo especializado para el crecimiento de las microalgas, lo que facilita un control más preciso de las condiciones de cultivo. Para probar su eficacia, el equipo trabajó con Chlorella vulgaris, una microalga de agua dulce reconocida por su resistencia y por su capacidad de sintetizar ácidos grasos útiles en la elaboración de biodiésel.

Gracias a este sistema, los científicos lograron incrementar la acumulación de lípidos en las microalgas y disminuir la presencia de pigmentos como la clorofila y los carotenos. El resultado fue una biomasa con propiedades más adecuadas para producir un combustible con mejor desempeño en la combustión.

Daniel Sauceda Carvajal, del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones, explicó que uno de los principales desafíos técnicos consistió en concentrar la radiación solar sin provocar un aumento excesivo de la temperatura del agua donde se desarrollan las microalgas. Para resolverlo, incorporaron un mecanismo de enfriamiento que permite mantener condiciones óptimas de crecimiento pese a la mayor exposición energética.

El uso de microalgas responde a su potencial como organismos fotosintéticos capaces de capturar dióxido de carbono y liberar oxígeno. Además, pueden cultivarse en terrenos no aptos para la agricultura y en distintos tipos de agua, incluso residual o proveniente de actividades acuícolas y urbanas. A diferencia de otros biocombustibles obtenidos de cultivos como el maíz o la caña de azúcar, este método no compite con la producción de alimentos ni con el uso de suelos agrícolas.

Aunque los investigadores reconocen que el modelo aún no alcanza viabilidad económica, subrayan que representa un avance significativo. Consideran fundamental continuar perfeccionando la integración entre biología e ingeniería para optimizar el sistema y facilitar su escalamiento y transferencia tecnológica.

Entre las mejoras en análisis se encuentra la posibilidad de rediseñar la superficie del concentrador solar para incorporar el sistema de enfriamiento y prescindir de equipos externos. Asimismo, el equipo evalúa cómo diferentes longitudes de onda, como luz verde, roja o amarilla, inciden en el crecimiento de las microalgas y en la producción de compuestos útiles para biocombustibles.

El proyecto, coinciden Sánchez Saavedra y Sauceda Carvajal, evidencia el valor del trabajo interdisciplinario como vía para generar soluciones tecnológicas frente a los retos energéticos y ambientales actuales.

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