sistema reduce emisiones de centros de datos de IA

Nuevo sistema reduce 45% emisiones de centros de datos de Inteligencia Artificial

Este sistema distribuye las cargas de trabajo priorizando tanto la reducción de emisiones como la prolongación de la vida útil de los equipos

Un equipo de la Universidad de California desarrolló un sistema capaz de disminuir de manera significativa la huella de carbono generada por los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial, una infraestructura cuyo consumo energético crece a gran velocidad.

Federated Carbon Intelligence (FCI) es un modelo que, según un estudio reciente de la institución, puede recortar hasta un 45 por ciento las emisiones de dióxido de carbono en un periodo de cinco años. La propuesta llega en un contexto en el que el funcionamiento continuo de millones de servidores, que sostienen desde asistentes virtuales hasta plataformas de recomendación, ya consume más energía que algunos países.

Gran parte de estos centros continúa operando con electricidad proveniente de combustibles fósiles, lo que incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, el envejecimiento y sobrecalentamiento de los equipos eleva su demanda energética, un factor que suele quedar fuera de las estrategias de sostenibilidad, tradicionalmente centradas en aumentar el uso de energías renovables.

FCI plantea un enfoque distinto. En lugar de limitarse a programar tareas en momentos con mayor disponibilidad de energía limpia, el sistema combina información ambiental con datos en tiempo real sobre la condición física de cada servidor. De este modo, distribuye las cargas de trabajo priorizando tanto la reducción de emisiones como la prolongación de la vida útil de los equipos.

El sistema monitorea continuamente la temperatura, el desgaste y la edad del hardware, evitando asignar procesos a máquinas deterioradas. Según las simulaciones realizadas por los investigadores, este método no solo reduce las emisiones hasta en un 45%, sino que también extiende la vida útil de los servidores en aproximadamente 1.6 años, disminuyendo con ello el riesgo de fallos y la dependencia de sistemas de enfriamiento intensivos en recursos.

Los beneficios no se limitan a la operación diaria. Al reducir la frecuencia con la que deben fabricarse nuevos servidores, FCI también contribuye a bajar las llamadas “emisiones incorporadas”, generadas durante la producción del hardware y a menudo omitidas en los cálculos de impacto ambiental.

El equipo de investigación destaca que el sistema toma decisiones dinámicas basadas en la demanda de procesamiento, la intensidad de carbono de la electricidad y el estado de los equipos.

Actualmente, los científicos buscan alianzas con proveedores de servicios en la nube para evaluar FCI en entornos reales, un paso que consideran crucial ante la acelerada expansión del sector de la inteligencia artificial.

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