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Mapa global revela zonas marinas más amenazadas por el plástico

Investigación analiza las múltiples formas en que los plásticos afectan a la vida marina, más allá de su simple acumulación

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Tulane ha revelado un mapa global que identifica las regiones oceánicas donde la contaminación plástica representa mayores riesgos ecológicos.

Este análisis, publicado en Nature Sustainability, ofrece una visión más profunda de los efectos del plástico en los ecosistemas marinos, destacando que los peligros no se limitan únicamente a las conocidas zonas de acumulación superficial, sino que afectan ampliamente áreas con alta biodiversidad.

Según los hallazgos, las zonas más vulnerables se ubican en las latitudes medias del Pacífico Norte y del Atlántico Norte, además de partes del Océano Índico Norte y la franja costera del este de Asia. En muchos de estos sitios, la amenaza no está necesariamente vinculada a la cantidad visible de residuos plásticos, sino a la coincidencia entre presencia de plástico, biodiversidad marina y contaminantes tóxicos.

La investigación se enfocó en las múltiples formas en que los plásticos afectan a la vida marina, más allá de su simple acumulación. Se identificaron cuatro vías principales de daño: la ingestión por parte de los animales, el enredo con redes y objetos, el transporte de contaminantes tóxicos y la liberación de sustancias químicas a medida que el plástico se degrada.

Uno de los aspectos clave del estudio fue el uso de modelos computacionales avanzados que integran datos sobre la presencia de plásticos, la distribución de especies marinas y los niveles de contaminantes. Este enfoque permitió identificar puntos críticos donde se superponen estos factores, ofreciendo una herramienta más precisa para orientar las acciones de conservación y limpieza.

Los investigadores subrayan que ciertas regiones, aunque no tengan altos niveles de residuos visibles, enfrentan riesgos significativos debido a la densidad de vida marina o la presencia de sustancias peligrosas como el metilmercurio o los llamados químicos permanentes (PFOS). Estos contaminantes pueden acumularse en las cadenas alimenticias y afectar también a la salud humana.

En el estudio resalta la preocupación por las áreas costeras cercanas a zonas de pesca intensiva, donde los aparejos fantasma, o redes y trampas abandonadas, se convierten en trampas mortales para diversas especies. Esta forma de contaminación es particularmente dañina debido a su persistencia y al riesgo mecánico que representa para los animales marinos.

De cara al futuro, los expertos proyectaron escenarios posibles en función del nivel de intervención global en la reducción de residuos plásticos. En ausencia de medidas efectivas, los riesgos de ingestión de plástico por parte de la fauna marina podrían multiplicarse por tres antes de 2060.

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