Un estudio encabezado por la Universidad Técnica de Darmstadt, Alemania, encontró que los bosques tropicales pueden tardar 30 años en recuperar el 90% de su biodiversidad. También reveló que las áreas restauradas pueden llegar a tener el 75% de la composición biológica de un bosque maduro después de tres décadas.
La investigación tuvo lugar en las reservas Canandé y Tesoro Escondido en el noroeste de Ecuador. Los realizadores compararon el desarrollo natural de zonas previamente utilizadas para la ganadería o la agricultura con bosques jóvenes y selvas maduras. Entre las conclusiones, encontraron que abandonar las parcelas agrícolas puede ser un método efectivo y de bajo costo para recuperar los bosques y su biodiversidad.
Una clave para la recuperación de estos ecosistemas, destacan los científicos, es la alta resistencia de las especies dispersoras y polinizadoras. Diversas especies de abejas locales y otros insectos se encargan de polinizar las plantas, produciendo frutos. Los murciélagos y aves frugívoras (que se alimentan de frutas) dispersan las semillas mediante sus excretas.
Los científicos subrayan que estos grupos de animales son el principal motor para la proliferación de las plantas. No obstante, aclaran que alcanzar la recuperación de todas las especies es un proceso de varias décadas. Advierten que los bosques jóvenes que son talados o intervenidos constantemente no pueden alcanzar su potencial para la conservación.
Recuperación de especies
Dentro de las zonas estudiadas, los investigadores encontraron que no todas las especies recuperaban su población al mismo ritmo. Según el estudio, los animales tuvieron una mayor tasa de retorno que los árboles y las plantas. Particularmente, las bacterias del suelo tardaron más tiempo en retornar a su hábitat que los otros organismos.
Uno de los hallazgos destacados del estudio es el hecho de que varias especies raras o en peligro han resurgido dentro de Canandé Animales en peligro crítico como la rana marsupial cornuda (Gastrotheca cornuta) o el mono araña de cabeza marrón (Ateles fusciceps fusciceps) registraron un aumento en su población en la reserva. Incluso plantas como la Magnolia dixonii, endémica de la región, fue reclasificada de “En peligro crítico” a “En peligro” en 2025.
Resultados que se pueden escuchar
En un estudio similar, realizado en Costa Rica, el investigador Giacomo Delgado del Instituto Federal de Tecnología (ETH) de Zurich, Suiza, comprobó cómo los animales regresan a las áreas restauradas utilizando técnicas de audio. El académico grabó más de dos años en material auditivo, distribuyendo micrófonos en bosques viejos, bosques jóvenes o secundarios y zonas agrícolas.
La investigación se enfocó en la región del Pacifico Norte de Costa Rica, una zona que vivió una fuerte deforestación durante las décadas de los 70s y 80s. En esa región se concentran el 40% de todos los bosques secundarios del país debido a las políticas de conservación impulsadas por el gobierno costarricense desde finales de los 90s.
A lo largo de tres meses, Delgado recolectó audio en 119 puntos del norte del país, buscando captar la mayor cantidad de sonidos de la biodiversidad posibles. Más tarde, comparó las grabaciones entre los bosques secundarios, bosques viejos y áreas rurales. En su análisis señaló que los bosques secundarios tienen un perfil sonoro muy similar al de los bosques viejos, demostrando la efectividad del abandono de tierras para la recuperación de los ecosistemas en Costa Rica.






