Organizaciones pesqueras y turísticas de Baja California Sur promueven la creación de una nueva área natural protegida que sería la más grande del país. La propuesta, impulsada por la asociación civil Desarrollo Pesquero Sustentable (DEPESCA), plantea establecer la Reserva de la Biosfera Dos Mares de 19.2 millones de hectáreas de superficie marina alrededor del estado.
La iniciativa tiene como objetivo principal prohibir la pesca industrial proveniente de otros estados, proteger la biodiversidad marina, y salvaguardar los derechos de más de 8 mil pescadores artesanales y sus familias. La propuesta ya fue presentada al gobernador Víctor Manuel Castro Cosío y se encuentra en revisión por parte de la CONANP y la Semarnat, aunque aún no se ha iniciado el proceso oficial de consulta pública.
El proyecto contempla dos áreas de protección, la Zona de amortiguamiento: 10.4 millones de hectáreas donde se permitirá la pesca artesanal, deportiva y actividades turísticas sostenibles, y la Zona núcleo: 8.8 millones de hectáreas que estarán completamente restringidas a actividades extractivas para asegurar la conservación de hábitats clave.
Estas zonas se distribuirían desde la costa hasta las 50 millas náuticas, siendo las primeras 35 millas parte de la zona de amortiguamiento, y de la milla 36 a la 50 conformarían la zona núcleo.
Desde hace más de tres décadas, comunidades pesqueras de Baja California Sur han denunciado los impactos negativos causados por flotas industriales de otros estados, como Sonora, Sinaloa y Baja California. Según DEPESCA, un solo barco camaronero puede capturar en un lance lo que una comunidad artesanal obtiene en todo un año, generando además una gran cantidad de fauna de acompañamiento muerta, entre ellas especies como tiburones, delfines y lobos marinos.
“Por cada kilo de camarón, se desechan hasta nueve kilos de otras especies”, denunció la asociación.
El proyecto ya cuenta con el apoyo de más de 500 agrupaciones estatales que representan a unas 4 mil familias dedicadas a la pesca, acuacultura y turismo náutico.
Un estudio del Colegio de México estima que, de concretarse esta reserva, la pesca ribereña aumentaría su producción en más de 20 por ciento, mientras que la demanda de ecoturismo se elevaría casi 43%. Además, se prevé que el PIB estatal crezca 4.28%, el salario promedio aumente 8.04%, y el ingreso real de las familias mejore en 7.68%.
DEPESCA también subraya que más del 60% de las pesquerías nacionales provienen de Baja California Sur, y que hasta el 40% del pescado y marisco consumido en México es producto de la pesca artesanal.
Llamado al gobierno Federal
La asociación solicita a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo emitir el decreto presidencial que respalde legalmente la creación de la reserva y que permita frenar definitivamente actividades como la minería submarina en el Golfo de Ulloa y la presencia de grandes embarcaciones foráneas.
Wendy Higuera, representante de DEPESCA en Puerto Adolfo López Mateos, denunció que las flotas camaroneras, atuneras y sardineras de otros estados llevan años explotando los recursos de la región sin restricciones. Afirmó que la iniciativa busca informar y sumar a los pescadores y permisionarios locales, pues su bienestar depende directamente de la salud del ecosistema marino.
Glenn Bercovich, líder de la Unión de Propietarios de Embarcaciones de Pesca Deportiva de Los Cabos, agregó que una sola embarcación camaronera puede desperdiciar hasta 180 toneladas de fauna en un mes, y advirtió que la flota foránea puede llegar a estar compuesta por más de 100 barcos, operando a escasos kilómetros de la costa sudcaliforniana.
“Las autoridades conocen el problema, pero hay intereses económicos muy poderosos detrás de estas flotas. Conapesca no tiene la capacidad de controlar esta situación, y los pescadores ribereños estamos pagando las consecuencias”, concluyó.






