El Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (Ceobs) del Reino Unido ha identificado más de 300 puntos de daño ambiental ocasionado por la guerra en Irán. Los eventos registrados incluyen ataques con misiles a bases militares, bombardeos a instalaciones energéticas y agresiones a buques petroleros en el golfo Pérsico.
Desde que inició el conflicto, el 28 de febrero, las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel han bombardeado refinerías, bases militares, áreas industriales y complejos nucleares en Irán. En respuesta, el ejército iraní contraatacó usando drones explosivos contra blancos similares en Israel y países vecinos cómo los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahrein y Qatar.
Entre los principales indicadores de daño ambiental registrados por el Ceobs están las columnas de humo producidas al bombardear instalaciones petroleras. Estas fumarolas liberan contaminantes cómo dióxido de azufre, que pueden esparcirse y acumularse sobre las casas, calles o campos de cultivo. Inhalar o entrar en contacto con estos elementos puede producir daños a los pulmones, quemaduras en la piel e intoxicación.
A raíz de los ataques a las instalaciones petroleras iraníes, Teherán, capital y centro industrial de Irán, experimentó una “lluvia negra” el ocho de marzo. Las columnas de humo que dejaron los bombardeos se juntaron con precipitaciones que cayeron en varias zonas de la ciudad. La lluvia produjo la concentración de los elementos tóxicos, aumentando el riesgo de inhalar dichos compuestos.
Impactos a largo plazo por los bombardeos
Además del impacto inmediato de la guerra, los bombardeos sobre sitios militares o instalaciones energéticas pueden liberar contaminantes que producen un daño ambiental a largo plazo. Según el Ceobs, las fumarolas que dejan los ataques a instalaciones petroleras pueden esparcir metales pesados y sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) sobre las comunidades cercanas.
Un ejemplo es el trinitrotolueno (TNT), un agente explosivo utilizado para fabricar municiones. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos identifica al compuesto como cancerígeno y advierte que puede ser absorbido por los sueños, ocasionando daños al agua y la vegetación.
Riesgo a los ecosistemas marinos
En el golfo Pérsico hay ecosistemas marinos importantes cómo praderas marinas, hábitat de peces, tortugas marinas y otras. El cuerpo de agua es también hogar de varios arrecifes de coral y de la segunda población más grande de dugong, una especie amenazada de mamífero acuático. Varias comunidades costeras dependen de la pesca en este mar.
Los hundimientos de barcos en la región aumentan el riesgo de derrames petroleros o contaminación por otras sustancias cómo armamento bélico. Estados Unidos asegura que ya ha hundido más de 60 buques iraníes desde que inició el conflicto. Actualmente, el Ceobs está monitoreando el hundimiento de cinco cargueros de petróleo iraníes, dañados por las fuerzas estadounidenses.






