Flaring produjo 389 millones de toneladas de CO2 en 2024

Nueve países, incluyendo México, son responsables de tres cuartas partes de la quema de gas en el mundo durante el año pasado

Un reporte del Banco Mundial reveló que, en 2024, la industria de los hidrocarburos liberó 389 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera mediante el flaring o quema de gas. Esto representa un incremento de 9 millones de toneladas de CO2 emitidas durante 2023. El carbono liberado por este método en 2024 tendría un efecto en el planeta similar al de dos millones de automóviles de gasolina.

De las emisiones totales liberadas por flaring en 2024, 46 millones de toneladas métricas están en forma de metano, un gas con 84 veces más potencial de calentamiento que el CO2.

Durante 2024, los países del mundo quemaron 151 mil millones de metros cúbicos (Mdm3) de gas, tres mil Mdm3 más que el año anterior. La cantidad de gas perdida por flaring ese año es equivalente al consumo anual de gas en el continente africano. El valor comercial del gas desperdiciado ese año podría alcanzar los 63 mil millones de dólares, según los precios de importación de la Unión Europea.

“Es un desperdicio innecesario. Es una oportunidad perdida para reforzar la seguridad energética”, describió Zubin Bamji, director de la Asociación Mundial para la Reducción de la Quema de Gas (GGFR) del Banco Mundial.

El flaring es una forma para eliminar gases como el metano, los cuáles están presentes durante la extracción del petróleo. Esta técnica previene la acumulación de presión por el gas, la cuál puede ser peligrosa para los trabajadores. En países cómo Rusia o Irán es más barato quemar los gases que capturarlos, procesarlos y comercializarlos.

Según los observadores involucrados en el reporte, las legislaciones para prevenir la quema innecesaria de gas están mal aplicadas. En algunos casos, las compañías responsables no tienen que pagar por la polución que generan.

Nueve países del mundo fueron responsables por tres cuartas partes del flaring global en 2024: Rusia, Irán, Irak, Estados Unidos, Venezuela, Algeria, Libia, México y Nigeria. La mayoría de estos países cuentan con compañías petroleras que son propiedad del Estado.

México aumentó la intensidad de la quema de gases en un diez por ciento a comparación del año anterior, según el reporte. El 65 por ciento de este incremento se produjo en tres sitios de extracción de petróleo: Cantarell, ubicado en la bahía de Campeche, Quesqui y Costero, ambos en el estado de Tabasco.

“Lo más trágico es que ni siquiera es una solución ambiental o climática, es económica. Todo ese gas quemado es dinero tirado a la basura”, comentó Carlos Asúnsolo Morales, miembro del Observatorio Mexicano de Emisiones del Metano.

¿Qué es flaring o venteo de gases?

El venteo de gas, también conocido cómo flaring consiste en prender fuego a los gases residuales provenientes de las plantas industriales y sitios petroleros. Los gases y líquidos extraídos pasan por un sistema de tuberías hacia una llama piloto colocada sobre una antorcha elevada vertical. La técnica se utiliza principalmente en la industria petroquímica y del gas natural, así cómo en plantas químicas y en basureros.

Además del CO2 y el metano, la quema de gas puede liberar compuestos cancerígenos cómo el benceno, el tolueno y el xileno. 

Según un estudio del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y la asociación civil CartoCritica la exposición al flaring provoca impactos “severos” en la salud de los recién nacidos. Los resultados indicaron que en zonas de alta actividad petrolera el riesgo de que los neonatos tengan anomalías cromosómicas aumenta en un 87 por ciento.

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