Con la firma de una orden ejecutiva, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, instó a Doug Burgum, secretario del Interior, a decidir si los lobos grises y los lobos grises mexicanos cumplen con las condiciones para que les sean retiradas las protecciones establecidas en la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
Esta decisión establece que el Departamento de Interior tiene 90 días naturales, a partir del pasado 4 de septiembre, para establecer si las poblaciones de estos animales se han recuperado lo suficiente para determinar si los ganaderos pueden contar con la autorización para matar a estos cánidos cuando ataquen a su ganado.
Actualmente, los ganaderos afectados pueden recibir el 100 por ciento de compensación por los individuos perdidos tras un ataque de lobo, además del apoyo de los departamentos estatales de vida silvestre, quienes financian medidas como el retiro del rebaño de animales muertos y la vigilancia durante el pastoreo, entre otras.
La US Fish and Wildlife Service (USFWS), una división dentro del Departamento de Interior, contempla un plan en el que si la población del lobo gris mexicano supera 320 individuos, en promedio, por cuatro años consecutivos, saldría de la lista de protección.

A finales de 2025, en Arizona y Nuevo Mexico fueron contabilizados 319 ejemplares de esta subespecie, por lo que los oficiales de la USFWS iniciaron el primer año para decidir si estos animales pierden su protección especial.
Por otro lado, tras la decisión de Trump, la organización Grand Canyon Wolf Recovery Project aseguró que quedan 317 de estos lobos en libertad.
Michael Robinson, un defensor del Center for Biological Diversity de Estados Unidos, alertó que estos animales enfrentan un riesgo añadido debido a la poca diversidad genética de sus poblaciones. Retirarlos de la Ley de Especies en Peligro de Extinción, advierte, podría echar por tierra décadas de acciones encaminadas a su recuperación en vida libre.
En octubre de 2020, durante su primera administración, el líder estadounidense ya había buscado retirar a esta especie de la lista de protección de especies, sin embargo, en febrero de 2022, un tribunal federal de California anuló esta decisión y restableció el estatus de cuidado para el lobo gris (Canis lupus) y el lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi).
Durante la firma de la orden ejecutiva, el presidente Trump preguntó en voz alta mientras conversaba con un ranchero de Arizona, “¿Los pueden matar (a los lobos mexicanos) desde el día de hoy?”, a lo que Brooke Rollins, secretaria de Agricultura de Estados Unidos, respondió, «el secretario Burgum tiene que hacer un poco de magia, pero sí».
Leia Barnett, responsable de conservación en Nuevo México para WildEarth Guardians, aseguró que la medida busca tapar otras acciones impopulares y acuerdos comerciales establecidos por Trump que han afectado a los ganaderos del oeste de Estados Unidos.
«Una vez más, vemos a esta administración intentar eludir los mecanismos de control y equilibrio establecidos por leyes ambientales fundamentales, como la Ley de Especies en Peligro de Extinción, con el fin de crear excepciones para la industria y desviar la atención de otras políticas perjudiciales que están resultando impopulares», aseguró.
En 1998, cuando inició el programa de recuperación del lobo gris mexicano en Estados Unidos, se contabilizaron siete ejemplares en libertad en ese país.






