Un nuevo estudio de CartoCrítica, organización que registra el daño ambiental de la minería en México, revela que la extracción de hidrocarburos mediante el fracking podría afectar a más de seis millones de personas en el país. El informe, publicado el pasado junio, llega mientras el Gobierno mexicano analiza utilizar la fractura hidráulica con fines de soberanía energética.
El análisis identifica una zona de influencia de 7.7 millones de hectáreas donde existen yacimientos no convencionales de hidrocarburos. Esta área se distribuye a través de siete estados de la república y es hogar de más de seis millones de personas. Dentro de las zonas de interés hay dos mil 405 propiedades comunales e indígenas, varias de ellas con acceso limitado al servicio de agua.
CartoCrítica denuncia que existe una falta de información pública actualizada sobre los planes energéticos del país. La organización indica que esta falta de conocimiento impide a las comunidades saber si están dentro del área de influencia del fracking en México.
Fracking en zonas con estrés hídrico
Según el informe, el 37% del territorio nacional con yacimientos no convencionales de hidrocarburos presenta estrés hídrico alto o extremo. Los realizadores calculan que, para extraer el 10% de los recursos mediante el fracking, se necesitan mil 923 millones de metros cúbicos (m3) de agua dulce. El reporte estima que el 65.1% de las operaciones ocurrirían en sitios donde la operación consumiría entre el 50% y el 100% del agua disponible.
La investigación resalta tres regiones donde el fracking podría ocasionar estrés hídrico grave y conflictos por el agua. Una de ellas es la región petrolera Sabinas-Burro Picachos, ubicada en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Dentro de este sector habitan cerca de un millón 295 mil habitantes.
Cálculos de la organización proyectan que para extraer el 10% de los hidrocarburos en esta región requeriría de 167.5 millones de metros cúbicos de agua dulce. CartoCrítica resalta que el 100% de los acuíferos subterráneos en la zona se encuentran en declive. El 83% de la superficie en zona de yacimientos no convencionales se encuentra bajo condiciones de estrés hídrico alto o severo.
Riesgos ambientales y sanitarios
Los autores resaltan que realizar fracking en estas regiones expondría a sus pobladores a diversos riesgos ambientales y sanitarios. Subrayan que, para el proceso de fractura hidráulica, se emplean diversos aditivos químicos cómo el benceno, tolueno y xileno, catalogados como agentes cancerígenos, además de solventes, biocidas, entre otros. De acuerdo a los investigadores, cada pozo de fracking podría liberar entre 80 mil y 800 mil litros de agentes químicos al ambiente.
Otro riesgo identificado en el estudio son las aguas residuales de los procesos de fractura hidráulica. La mezcla que se emplea para el fracking libera los contaminantes naturales presentes en el subsuelo como metales pesados, hidrocarburos o materiales radiactivos naturales, entre otros. El resultado es una mezcla llamada aguas de retorno que pueden contener sales, hidrocarburos y otras sustancias tóxicas.
De acuerdo al estudio, dentro del área de influencia para el fracking en México, habitan más de 1.2 millones de personas sin derecho a la salud. CartoCrítica subraya que los grupos más vulnerables a la contaminación producida por la fractura hidráulica son las mujeres en edad reproductiva (entre los 15 y los 49 años) y los niños en primera infancia (de 0 a 5 años). Dentro del territorio con posibilidades de fracking habitan más de 1.5 millones de mujeres y 591 mil niñas y niños de primera infancia.






