Un grupo de estudiantes de posgrado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) encontró en el sargazo un recurso con potencial ambiental. A partir de esta alga que suele acumularse masivamente en las playas del Caribe mexicano desarrollaron electrodos capaces de degradar contaminantes presentes en las descargas industriales, especialmente aquellos derivados del pigmento índigo usado en el teñido de mezclilla.
Los jóvenes, pertenecientes a la maestría en Sostenibilidad e Innovación en Tecnología Ambiental de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), transforman el sargazo seco mediante pirólisis para obtener carbón vegetal. Este material, conocido como biochar, funciona como base para la creación de los electrodos empleados en el proceso electroquímico de descontaminación.
Como parte del desarrollo, los estudiantes aplicaron catalizadores elaborados por ellos mismos para modificar las estructuras internas del carbón vegetal y obtener nanotubos y hojas de grafeno con dimensiones uniformes. Estos ajustes permiten que los electrodos alcancen la dureza y conductividad necesarias para completar el proceso de oxidación avanzada que elimina los contaminantes.
La tecnología ya fue evaluada en una planta semipiloto, donde se trató agua residual cedida por una empresa textil. Los resultados fueron positivos: los electrodos lograron degradar pigmentos y compuestos orgánicos e inorgánicos que comúnmente se resisten a los métodos de tratamiento convencionales. El color índigo, uno de los más persistentes en la industria, mostró una notable reducción.
Con el propósito de fortalecer el enfoque sustentable, el sistema incorpora paneles solares que suministran la energía requerida para generar la reacción electroquímica. De esta manera, el proceso disminuye su dependencia de fuentes externas y reduce su huella ambiental.
Además de aportar una solución para la industria textil, el proyecto contribuye a mitigar el impacto del sargazo en las playas. Esta alga, que en grandes cantidades puede afectar la salud humana y los ecosistemas, contiene metales pesados como plomo, zinc y arsénico, y al descomponerse libera gases tóxicos como sulfuro de hidrógeno, responsables de irritaciones cutáneas, mareos y problemas respiratorios.
La iniciativa también busca visibilizar el potencial del sargazo como materia prima y no solo como un problema ambiental para el turismo y las comunidades costeras. Los estudiantes destacan que transformar un desecho en un insumo tecnológico puede abrir nuevas alternativas económicas y científicas.
El trabajo obtuvo recientemente el primer lugar en la Incubadora de Talento Hídrico InnoDrop, un programa que impulsa proyectos orientados a mejorar la seguridad hídrica del país. Con el capital semilla otorgado, los jóvenes planean llevar esta propuesta a una fase de incubación empresarial y acercarla al sector industrial.






