La Ciudad de México puso en marcha un programa de reforestación urbana que contempla la plantación de un millón de árboles durante la actual administración, con el propósito de ampliar la cobertura vegetal, generar más sombra y contribuir a disminuir las altas temperaturas en distintos puntos de la capital.
La estrategia, denominada “La Transformación Echa Raíces: Reforestación Urbana 2026”, establece una meta anual de 200 mil ejemplares. A este objetivo podría sumarse otro medio millón de árboles mediante la participación de las 16 alcaldías, con lo que la cifra total alcanzaría hasta 1.5 millones de nuevos ejemplares en los próximos años.
El programa arrancó el 19 de agosto en Iztacalco y contempla intervenir calles, avenidas, banquetas y camellones. La intención es concentrar los esfuerzos en aquellos sitios donde existe menor presencia de vegetación y donde las temperaturas suelen ser más elevadas como consecuencia de las llamadas islas de calor.
Entre las zonas consideradas prioritarias se encuentran Iztacalco, Iztapalapa, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero y Tláhuac. De acuerdo con información de World Resources Institute México (WRI), estas demarcaciones presentan condiciones que hacen necesario incrementar el arbolado y mejorar el acceso de la población a espacios verdes.
Durante la presentación del programa ecológico, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, señaló que la reforestación forma parte de las acciones para enfrentar los efectos del cambio climático y reducir el impacto del calor en la ciudad. Como parte de las primeras acciones, durante este año se prevé plantar 100 mil árboles en camellones, principalmente sobre avenidas, además de promover jornadas en calles con participación ciudadana.
Uno de los objetivos centrales será avanzar hacia la llamada regla 3-30-300. Este criterio plantea que las personas puedan observar al menos tres árboles desde su vivienda o lugar de trabajo, que las colonias alcancen una cobertura de copas de 30 por ciento y que exista un área verde pública de calidad a no más de 300 metros de los hogares.
La estrategia también contempla modificar algunos espacios actualmente cubiertos de concreto. En banquetas y camellones se buscará retirar superficies impermeables para permitir la incorporación de suelo y vegetación, con lo que, además de aumentar el arbolado, se favorecerá la infiltración del agua de lluvia.
La secretaria de Medio Ambiente capitalina, Julia Álvarez Icaza Ramírez, destacó que incrementar las áreas verdes es una de las principales herramientas para regular la temperatura urbana. Explicó que sustituir cemento por vegetación puede generar beneficios ambientales en zonas donde diariamente se concentra una gran cantidad de personas y actividad.
Para las plantaciones se seleccionarán principalmente especies nativas o adaptadas a las condiciones de la capital. Entre las consideradas se encuentran el liquidámbar, cazahuate, colorín, guaje, guamúchil, palo verde, fresno, maculí y ceiba, tomando en cuenta aspectos como su mantenimiento, adaptación al entorno urbano y compatibilidad con la infraestructura.
La ubicación de cada árbol será otro elemento determinante. Con apoyo del WRI y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, las autoridades utilizarán herramientas para identificar los puntos con mayor concentración de calor y orientar hacia ellos parte de las acciones de reforestación.
Además de contribuir a reducir el calor, las autoridades esperan que el arbolado favorezca la infiltración de agua, la calidad del aire y las condiciones para la biodiversidad.






