Desarrolla UNAM probióticos para fortalecer la resistencia de los corales ante el calentamiento global
Coral Reef

Desarrolla UNAM probióticos para fortalecer la resistencia de los corales ante el calentamiento global

Investigadores de la UNAM y el Grupo Iberostar exploran el desarrollo de cócteles probióticos capaces de aumentar la tolerancia de los arrecifes al estrés térmico

Frente al aumento de la temperatura de los océanos y la creciente frecuencia de las olas de calor marinas, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Grupo Iberostar exploran una alternativa biotecnológica que podría contribuir a proteger los arrecifes coralinos, el uso de bacterias benéficas como probióticos.

El estudio, desarrollado desde la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES), Unidad Mérida, y con participación del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, parte de una observación clave: los corales que se mantienen saludables albergan comunidades bacterianas más diversas, mientras que aquellos afectados por el estrés térmico tienden a perder parte de esa diversidad microbiana.

La investigación es encabezada por Norberto Colín, de la ENES Mérida, en colaboración con Johanna Calle, del Grupo Iberostar, y Luisa Falcón, del IE. El propósito es identificar microorganismos que puedan contribuir al equilibrio de los corales y, posteriormente, evaluar su posible aplicación para aumentar la capacidad de los arrecifes de enfrentar condiciones ambientales adversas.

Como parte del proyecto, Valeria Casales, egresada de Ciencias Ambientales de la ENES Mérida, analizó las bacterias presentes en el moco superficial de dos especies de coral: Montastraea cavernosa y Orbicella annularis. Para ello recurrió al cultivo de microorganismos y a técnicas de análisis genético que permitieron caracterizar las comunidades bacterianas asociadas con las colonias.

La comparación entre corales sanos y ejemplares con signos de palidez o blanqueamiento permitió detectar diferencias en su microbioma. Cuando las colonias enfrentan temperaturas elevadas, la composición de estas comunidades puede alterarse y disminuir su diversidad, un fenómeno conocido como disbiosis que puede afectar el equilibrio entre el coral y los microorganismos que viven asociados a él.

Uno de los hallazgos que llamó la atención de los investigadores fue la presencia de bacterias del género Vibrio. Aunque algunas especies de este grupo están relacionadas con enfermedades en organismos marinos, también pueden encontrarse en corales saludables, lo que apunta a una relación dependiente de las condiciones ambientales en las que se desarrolla la comunidad microbiana.

Además de Vibrio, fueron identificadas bacterias de los géneros Ferrimonas, Photobacterium y Exiguobacterium, principalmente en colonias sanas. Algunas de estas bacterias tienen la capacidad de producir compuestos antimicrobianos, lo que podría ayudar a limitar la proliferación de microorganismos capaces de afectar al coral.

Con estos resultados, el equipo científico formuló mezclas de microorganismos beneficiosos para el coral, conocidas como MBC, que incorporan bacterias de los géneros Exiguabacterium, Ferrimonas, Halomonas, Marinomonas, y Pseudoalteromonas. Posteriormente, estas combinaciones fueron probadas en colonias de Orbicella annularis y Orbicella faveolata sometidas a una temperatura constante de 32 grados Celsius.

El resultado experimental fue alentador, las colonias que recibieron las mezclas bacterianas lograron sobrevivir durante cinco semanas bajo un episodio continuo de estrés térmico. En contraste, las colonias que no recibieron el tratamiento desarrollaron blanqueamiento y no resistieron las mismas condiciones de temperatura.

Para los especialistas, estos resultados abren la posibilidad de desarrollar en el futuro cócteles probióticos diseñados específicamente para las especies de coral del Caribe mexicano. La idea es que estas formulaciones puedan convertirse en una herramienta adicional dentro de los esfuerzos de restauración arrecifal, aunque todavía será necesario comprobar su desempeño en diferentes ambientes y bajo condiciones más cercanas a las que enfrentan los arrecifes en el océano.

Sin embargo, los probióticos no constituyen por sí solos una respuesta al deterioro de los arrecifes. Los científicos advierten que cualquier herramienta de restauración debe acompañarse de acciones destinadas a reducir las causas del problema, particularmente el cambio climático y el calentamiento de los mares. La combinación de ciencia, conservación, restauración y manejo ambiental será fundamental para mantener estos ecosistemas, considerados esenciales para la biodiversidad marina y para las comunidades que dependen de ellos.

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