Cuba acelera su transición solar

Cuba acelera su transición solar ante la crisis de combustible y los apagones

La energía solar ya representa alrededor del 10 por ciento de las necesidades eléctricas nacionales, frente al 3 por ciento de 2025

Cuba enfrenta una de las etapas más críticas de su crisis energética, marcada por la reducción de las reservas de combustible, el deterioro de sus centrales eléctricas y los frecuentes apagones que afectan a la población. Ante este escenario, la isla ha comenzado a acelerar la incorporación de energía solar como una alternativa para reducir su dependencia de los hidrocarburos.

En los últimos dos años, al menos 41 parques solares de tamaño medio y otros 18 de menor escala han sido construidos en diferentes puntos del país, de acuerdo con datos de RenewAtlas. El Gobierno cubano prevé ampliar todavía más esta infraestructura y contempla la construcción de 92 parques de tamaño medio para 2028.

El interés por la energía fotovoltaica aumentó después de los apagones nacionales registrados en 2024. La disminución de las importaciones de petróleo venezolano agravó entonces las dificultades de una red eléctrica que ya enfrentaba problemas por el desgaste de sus instalaciones y la falta de recursos para modernizarlas.

Los nuevos parques solares podrían alcanzar una capacidad conjunta cercana a los mil megavatios cuando operen a plena capacidad. Esa cifra representaría casi cinco veces la capacidad solar que Cuba tenía instalada anteriormente y equivaldría aproximadamente a un tercio de la demanda máxima de electricidad del país.

Según cifras del Gobierno cubano, la energía solar ya representa alrededor del 10 por ciento de las necesidades eléctricas nacionales, frente al 3 por ciento registrado a principios de 2025. Sin embargo, el crecimiento de esta fuente todavía no se ha traducido en una solución definitiva para los prolongados cortes de electricidad.

China se ha convertido en uno de los principales aliados de La Habana para impulsar esta transformación energética. El país asiático, líder mundial en la fabricación de paneles solares, incrementó considerablemente sus envíos de tecnología fotovoltaica a Cuba, que pasaron de unos tres millones de dólares en 2023 a 117 millones en 2025.

El Gobierno cubano también ha señalado que parte de los proyectos se financió con recursos provenientes de la industria del níquel. Además, su programa económico para 2026 contempla 320 megavatios en paneles solares donados por China, mientras que Vietnam y Japón han aportado cantidades menores de equipos.

La cooperación energética fortalece al mismo tiempo la presencia de China en el Caribe. De acuerdo con análisis regionales, Pekín ha aumentado durante los últimos años sus programas de financiamiento y donaciones relacionados con el clima en la zona, consolidando sus vínculos económicos con países latinoamericanos y caribeños.

Pese a la expansión de la infraestructura fotovoltaica, Cuba continúa enfrentando importantes obstáculos. La generación eléctrica convencional ha disminuido debido a décadas de falta de mantenimiento, mientras que las líneas de transmisión también presentan un deterioro considerable. Investigaciones citadas en el informe estiman que alrededor del 16 por ciento de la electricidad de la red se pierde durante su distribución.

A esto se suma la limitada capacidad de almacenamiento. La generación solar depende de las condiciones de luz y requiere baterías para compensar las variaciones durante el día y garantizar electricidad cuando no hay radiación solar suficiente. Las autoridades cubanas reconocen que actualmente sólo pueden aprovechar una parte de la capacidad instalada debido a la falta de sistemas de almacenamiento.

La transición energética también ha llegado a viviendas y edificios, donde familias y organizaciones han instalado paneles en los techos. Diversos países, entre ellos China y España, han contribuido con donaciones de equipos, aunque estas instalaciones todavía representan una aportación insuficiente frente a las dimensiones de la crisis.

Mientras tanto, los apagones continúan afectando a millones de cubanos. Durante este año se han registrado al menos seis interrupciones de alcance nacional, además de numerosos cortes localizados que en algunos casos se han extendido durante varios días. El empeoramiento de las condiciones de vida ha provocado protestas en distintas partes de la isla.

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