México y Brasil se han unido a otros 40 países en un tratado que los compromete a vender sólo camiones y autobuses de cero emisiones en 2040. Esto ocurrió durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), en Belém, Brasil.
El “Memorando de Entendimiento Global sobre Vehículos Medianos y Pesados con Cero Emisiones” busca acelerar la descarbonización en el sector del transporte. Su objetivo principal es que, para el año 2040, el total de los vehículos medianos y pesados vendidos en el mundo sean de cero emisiones. También establece la meta intermedia de que para el año 2030, el 30 por ciento de los vehículos vendidos en estas categorías sean neutros en carbono.
Con la adición de México y Brasil, el número de países comprometidos a vender sólo camiones y autobuses de cero emisiones para 2040 llega a 42. Entre los estados que pertenecen al acuerdo están Canadá, Irlanda, Reino Unido, Turquía y Mozambique. En América latina, ya se han integrado Colombia, Chile, Perú, Costa Rica, República Dominicana y Uruguay ya se han integrado.
En conjunto, las naciones que forman parte de este memorándum representan el 40 por ciento del producto interno bruto global. Dentro de este bloque, se realizan un cuarto de las ventas de camiones y vehículos de transporte pesado en el mundo.
La ruta hacia las cero emisiones
El programa “Global Commercial Drive to Zero”, diseñado por la compañía de logística Calstart, es la base para el memorando. En él participan organismos internacionales como el Programa de las Naciones unidas para el Medio Ambiente y el Banco Mundial, así como varios gobiernos y empresas de transporte privadas.
Los países que participan en el acuerdo se comprometen a que, para el año 2040, todos los vehículos pesados y medianos vendidos en su territorio sean neutros en carbono. Para ello, el documento exige que los estados diseñen políticas y regulaciones que faciliten la venta y el uso de vehículos de cero emisiones. Entre otras regulaciones, el convenio sugiere establecer incentivos que promuevan la comercialización y la normalización de los transportes pesados eléctricos.
Uno de los mayores obstáculos para la descarbonización de los transportes es la falta de infraestructura para vehículos de cero emisiones. Recargar una flotilla de vehículos eléctricos de la misma escala que una flotilla convencional requiere actualizar las redes eléctricas de los países participantes. Estas actualizaciones representan un costo sobre la economía local y nacional.
Para encarar la falta de infraestructura en vehículos de cero emisiones, el acuerdo llama a los países firmantes a invertir en obras que puedan alimentar los futuros transportes.





