Conflictos internos del Cártel de Sinaloa agudizaron la temporada de incendios más severa en México de los últimos diez años. Los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua perdieron más de 281 mil hectáreas de bosque durante el primer semestre de 2025 a consecuencia directa de los enfrentamientos entre facciones del grupo delictivo. La superficie quemada durante este periodo supera las 130 mil hectáreas consumidas por las llamas en la región durante todo 2024.
Las pérdidas forestales en esta área son superiores a las de 2023, donde la sequía crítica resultó en la quema de 170 mil hectáreas. En comparación, en el resto del país, las cifras de superficie forestal incendiada todavía no supera la de aquel año.
La sierra de Durango fue de las primeras regiones en registar un incremento de incendios forestales desde que inició el conflicto interno del Cártel de Sinaloa. En el municipio de Tamazula, más de 22 mil hectáreas de bosque fueron arrasadas por el fuego en 2025, un número históricamente alto. Esteban Villegas, gobernador del estado, declaró que esta cantidad de incendios está vinculada a las tácticas y equipamiento de los grupos criminales en la región.
Alexei Chévez Silveti, consultor en seguridad, advierte que los cárteles que operan en la zona emplean explosivos de mayor potencia que una bomba casera. Desde el inicio del conflicto en 2024, las facciones combatientes del Cártel de Sinaloa han empleado minas terrestres y drones modificados para soltar artefactos explosivos.
La violencia y otros factores
De acuerdo a Conselva, Costas y Comunidades, organización de conservación ambiental y desarrollo sostenible de Sinaloa, la destrucción actual proviene de varios factores bajo el entorno de violencia que vive la región. Las sequías prolongadas de los años previos redujeron la humedad en los bosques, haciéndolos más vulnerables. Recortes de presupuesto a la Comisión Nacional Forestal y a gobiernos locales, así como la disminución de programas para reforestar, también afectaron la protección de los ecosistemas.
Aunado a las condiciones de sequía, la falta de seguridad para los brigadistas forestales y equipos de protección civil facilitó la propagación de algunos fuegos. En varias ocasiones, el personal se ha negado a ingresar a las zonas en llamas debido al riesgo de enfrentamientos entre grupos armados. En mayo de 2025, un grupo de brigadistas en la sierra de Concordia, Sinaloa, se vio obligado a abandonar su labor debido a la explosión de una mina terrestre mientras creaban una brecha corta fuego.
Despojo de territorio
En el sur de Chihuahua, pobladores de la Sierra Tarahumara reportan que el acoso por parte de grupos criminales hacia la población indígena ha aumentado. Según los habitantes de la región, los combatientes emplean la quema de los bosques como táctica para apropiarse del territorio y sus recursos.
Entre diciembre de 2024 y enero de 2025, en los municipios de Batopilas, Guachochi, Guadalupe y Calvo, Guazapares, Morelos y Urique, ocurrieron 13 incendios fuera de temporada. Estos fuegos, en conjunto, destruyeron una superficie de 600 hectáreas de bosque en la región.






