Un estudio liderado por la Universidad de Cornell, Estados Unidos, afirma que elaborar biocarbón a partir de desechos humanos podría solucionar la escasez global de fertilizantes. Los autores estiman que emplear este método podría cubrir hasta el siete por ciento de la demanda global de fósforo para abonos.
El biocarbón o biochar es una forma de carbón hecho a partir de materia orgánica tratada a altas temperaturas. Este método remueve carbono de la atmósfera, por lo que se considera un sumidero natural del elemento
Países como el Reino Unido ya utilizan los residuos sólidos de aguas tratadas para fertilizar cosechas. Abonar las granjas de esta forma podría contaminarlas con microplásticos, metales pesados, agentes patógenos cómo el E. coli u otros contaminantes químicos. Los investigadores afirman que emplear el biocarbón evitaría esta contaminación al separar los desperdicios desde la fuente.
De acuerdo al estudio, el convertir los desechos sólidos a fertilizantes de biocarbón podría reducir su volumen y peso en un 90 por ciento. Los investigadores afirman que, aunque se trate de un método que sólo transforma sólidos, también es posible añadir elementos obtenidos de la orina. Añadir extractos de desechos líquidos proveería el 15 por ciento del fósforo, el 17 por ciento del nitrógeno y el 25 por ciento del potasio aplicado en los fertilizantes anualmente.
Los fertilizantes químicos convencionales pueden tener resultados indeseados, cómo la reproducción de hierbas o de algas en cuerpos de aguas cercanos. La técnica del biocarbón podría prevenir estos efectos ya que es posible proporcionar los nutrientes de cada lote.
“Hablar de aguas residuales no es tan glamoroso cómo las energias renovables, pero prevenir el desperdicio de recursos al crear una economía circular también es clave para la transición verde”, afirmó Johannes Lehmann, experto en biogeoquímica y líder del estudio.
Impacto ambiental de los fertilizantes convencionales
Lehmann postula que cerrar el ciclo de los nutrientes mediante el biocarbón requiere de formar alianzas entre los sectores público y privado, de forma que incentive la transición hacia abonos con un menor impacto ambiental. El académico sugiere comercializar a los fertilizantes de biocarbón con mecanismos cómo los bonos de carbono.
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, la agricultura es responsable de un cuarto de los gases de efecto invernadero a nivel mundial. Los métodos convencionales para extraer nitrógeno, elemento empleado en la creación de fertilizantes, produce un estimado de 2 mil 600 millones de toneladas anuales de Dióxido de Carbono (CO2).
La minería de fosfato a cielo abierto es la forma más común de obtener fósforo. Este método deja cómo subproducto una sustancia radioactiva llamada fosfoyeso. En el caso del potasio, este se extrae en las minas de potasa, las cuales generan contaminación por salinidad en los cuerpos de agua cercanos.






