el super niño

Alertan sobre posible “super Niño” que podría romper récords de temperatura global

Existe una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle durante el verano y que, además, alcance una intensidad inusualmente fuerte

La posible llegada de un fenómeno climático conocido como “super Niño” ha encendido las alertas entre la comunidad científica internacional, ante el riesgo de que se intensifiquen los eventos meteorológicos extremos y se registren temperaturas globales sin precedentes en los próximos meses.

Especialistas en clima advierten que existe una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle durante el verano y que, además, alcance una intensidad inusualmente fuerte. De concretarse este escenario, podría provocar efectos significativos a escala global.

De acuerdo con los expertos, un evento intenso de El Niño podría llevar a que el año 2027 se convierta en uno de los más calurosos jamás registrados, al tiempo que desencadenaría fenómenos extremos como lluvias torrenciales, sequías prolongadas y tormentas más severas en distintas regiones del planeta.

Los meteorólogos se encuentran monitoreando de manera constante los cambios en el Océano Pacífico, ya que estos permiten anticipar el comportamiento climático global. La evolución de estos patrones será clave para mejorar la precisión de los pronósticos en los próximos meses.

El climatólogo Tom Di Liberto señaló que, aunque no se puede asegurar con total certeza la formación de El Niño, las condiciones actuales elevan considerablemente el nivel de riesgo. Según explicó, los pronósticos de primavera pueden cambiar durante el verano, pero la probabilidad es lo suficientemente alta como para generar preocupación.

¿Qué es «El Niño»?

El fenómeno de El Niño forma parte de un sistema climático más amplio conocido como Oscilación del Sur de El Niño, el cual describe la interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical. Este sistema incluye tres fases: El Niño, La Niña y una fase neutra.

En términos generales, El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental. Por el contrario, La Niña implica temperaturas por debajo del promedio, mientras que la fase neutra se presenta cuando las condiciones se mantienen cercanas a lo normal.

Estos ciclos suelen desarrollarse cada tres a siete años y pueden provocar variaciones de entre 1 °C y 3 °C en la temperatura del océano, lo que tiene un impacto directo en las lluvias, las sequías, las olas de calor y otros eventos climáticos extremos en diversas partes del mundo.

Durante los episodios de El Niño, los vientos alisios que normalmente empujan las aguas cálidas hacia el oeste se debilitan o cambian de dirección, permitiendo que el calor se acumule en la superficie del océano. Este incremento térmico, que supera al menos 0,5 °C los niveles normales, altera significativamente los patrones climáticos globales.

Los científicos subrayan que cada evento de El Niño es distinto y que sus efectos pueden variar considerablemente en intensidad y alcance. Sin embargo, el monitoreo del ENSO permite a gobiernos y comunidades prepararse mejor ante posibles desastres naturales.

Actualmente, las condiciones climáticas están transitando de una fase de La Niña hacia un estado neutro. No obstante, modelos recientes del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos indican un 62 % de probabilidad de que El Niño se desarrolle en verano y se mantenga al menos hasta finales de año.

El impacto de este fenómeno en el clima global puede ser profundo. El Niño tiene la capacidad de modificar las corrientes en chorro, alterar los patrones de precipitación y generar contrastes extremos: mientras algunas regiones enfrentan lluvias intensas, otras sufren sequías severas.

Un ejemplo reciente ocurrió en 2015, cuando un fuerte evento de El Niño provocó sequías en Etiopía, escasez de agua en Puerto Rico y una temporada de huracanes particularmente activa en el Pacífico. Estos antecedentes refuerzan la preocupación ante un posible evento de gran magnitud.

En términos regionales, se prevé que El Niño genere condiciones más secas y calurosas en Australia, partes de África, India y zonas de Sudamérica, incluida la Amazonía. En contraste, regiones como el sur de Estados Unidos, Oriente Medio y el centro-sur de Asia podrían experimentar precipitaciones más intensas.

A pesar de que las lluvias podrían aliviar algunas zonas afectadas por la sequía, los expertos advierten que el aumento de las temperaturas seguirá siendo un factor crítico. Además, investigadores como Joel Lisonbee señalan que muchas cuencas hídricas severamente afectadas no lograrán recuperarse completamente, incluso tras una temporada lluviosa, lo que evidencia la complejidad y persistencia de la crisis climática.

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