fertilizante con residuos de pesca deportiva

Agricultor de La Paz hace fertilizante con residuos de pesca deportiva

En La Paz, Baja California Sur, la empresa Baja Regen transforma cabezas, vísceras y esqueletos de pescado en biofertilizante

En sus primeros cuatro meses de operación, el proyecto de economía circular Baja Regen consiguió transformar alrededor de 25 toneladas de residuos de pescado recolectados en La Paz, Baja California Sur, en fertilizante líquido.

El proyecto surgió ante la necesidad de contar con un espacio para destinar los residuos generados tras las jornadas de pesca deportiva. Se trata de miles de cabezas, vísceras y esqueletos de pescado que anteriormente terminaban en terrenos baldíos, arroyos, carreteras y vertederos a cielo abierto.

Dependiendo de la actividad de las embarcaciones de pesca deportiva, Baja Regen recibe, en promedio, entre 100 y 400 kilos diarios de residuos de pescado al día, principalmente de dorado, marlin y atún.

Luciano Antonio Tirado Navarro, emprendedor detrás de esta iniciativa es agrónomo de profesión y aficionado a la pesca y el buceo. Realizó su primer prueba aprovechando este insumo cuando aplicó en Agua Amarga, Baja California Sur, su comunidad, un producto a partir de pescado en un cultivo de cebolla, observando buenos rendimientos.

Desde hace cuatro meses, en su comunidad, coloca un contenedor en el punto donde las embarcaciones que llegan tras una jornada en alta mar depositan sus restos de pescado.

Previo a la colocación del contenedor, se dirigía a la bahía de La Paz, para pedir directamente sus residuos a los pescadores de las embarcaciones que terminaban su jornada. De paso, les explicaba la idea que tenía en mente.

“Todos me decían que era una problemática muy fuerte, que tenían que andarse escondiendo para que no los viera la gente o que venían de la jornada de pesca muy cansados y todavía tenían que ir a tirarlos al monte, a un arroyo o al basurero”, explicó el emprendedor al diario Sudcaliforniano.

La fórmula del fertilizante a partir de pescado

Con la ayuda de un compañero de trabajo y un remolque, Luciano, quien es tercera generación de una familia de agricultores, traslada diariamente los restos del contenedor al lugar donde se produce el fertilizante.

Este proceso de economía circular comienza con la separación de los residuos aprovechados: cabezas, vísceras, columnas vertebrales y colas que se hierven, pesan y depositan, tapados, en barriles de 200 litros. En cada recipiente se colocan 140 kilos de pescado, 20 litros de melaza, 20 litros de microorganismos y 20 litros de lixiviado de lombricomposta.

La mezcla de insumos orgánicos se remueve cada tres o cuatro días. Posteriormente, a la mezcla se le retiran los huesos y se filtra el líquido para finalmente ser envasado. Actualmente, en su centro de operación se acumulan 60 contenedores llenos de restos de pescado, los cuales se tienen que revisar y remover permanentemente.

Según Tirado Navarro, el litro de su biofertilizante, que ha sido aplicado a cultivos de camote, maíz, cebolla y sorgo, es vendido a agricultores locales en 35 pesos. En comparación, productos similares elaborados a partir de aminoácidos de origen animal tienen un precio de entre 300 y 400 pesos el litro en tiendas de insumos agrícolas locales, asegura.

El objetivo inicial de este emprendimiento es hacer llegar el producto a los agricultores de la zona de Los Planes, para después ofrecerlo a productores de Todos Santos, El Pescadero, El Carrizal y otros valles agrícolas de Baja California Sur. Además, se contempla la colocación de más contenedores de residuos de pesca en las comunidades de El Sargento y La Ventana, con mucha actividad de pesca deportiva.

“La pesca deportiva no se va a acabar; al contrario, yo creo que viene más en tendencia y es la principal actividad económica en el pueblo de Agua Amarga. Una buena forma de aprovechar ese recurso es para producir alimentos”, aseguró el fundador de Baja Regen.

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