Activistas de Greenpeace, organización de defensores ambientales, exigen la creación de un plan territorial para proteger la selva maya frente al desarrollo del Tren Maya. La asociación asegura que mantendrá la campaña “Mexicanos al Grito de Selva”, buscando un compromiso con el Gobierno Federal para formular un Plan Regional de Ordenamiento Territorial y Ecológico en la región.
Carlos Samayoa, líder de la campaña, expresó que el actual gobierno debe frenar el desarrollo “a capricho” de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) en la Selva Maya. En una entrevista con el diario “El Financiero”, expuso que la Defensa realizará obras a lo largo de la ruta del Tren Maya. El activista resaltó que la dependencia debe presentar un plan integral para el desarrollo del proyecto a la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) .
De acuerdo a Samayoa, la organización ha visto más apertura y cambios en el actual gobierno, a comparación de la del sexenio pasado. Afirmó que la administración aceptó que las obras del Tren Maya causaron daños ambientales irreversibles, incluyendo a cenotes. A pesar de ello, el campañista aseguró que se requiere aún más, señalando la necesidad de hacer estudios integrales respecto al impacto que tendría la expansión del megaproyecto.
Fase de carga del proyecto Tren Maya
La Secertaría de la Defensa anunció que la fase de carga del Tren Maya se llevará a cabo en dos etapas. En la primera se edificarán terminales en Poxilá y Progreso en Yucatán, en Cancún, Quintana Roo y en Palenque, Chiapas. Para la segunda etapa se planea la construcción y rehabilitación de 70 kilómetros de vía férrea entre Mérida y Progreso, ambas en Yucatán.
Samayoa describió a los planes de la fase de carga del tren maya cómo la “fase ruda” en la que se amplía la infraestructura. Declaró que no se estaba realizando un estudio que incluyera los impactos previos del Tren Maya, cómo los 10 millones de árboles talados para su construcción. Concluyó cuestionando si los ecosistemas afectados tienen la capacidad para soportar las nuevas obras.
Propuestas y exigencias
El megaproyecto del Tren Maya consiste de mil 557 kilómetros de vía, atravesando la Selva Maya en el sureste de México. Su construcción conlleva varios problemas ambientales, cómo la fragmentación del hábitat, la pérdida de bosques y la expansión inmobiliaria. Un estudio de CartoCrítica en 2023 señala que para desarrollar el proyecto, se deforestaron 6 mil 659 hectáreas de selva.
La organización no gubernamental Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano, conformada en Cancún, Quintana Roo, acusó que hay un aumento en desarrollos inmobiliarios ilegales en zonas cercanas a la ruta del Tren Maya. Esta agrupación ha denunciado ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) varias construcciones en ecosistemas costeros que no cuentan con permisos ambientales federales.
Greenpeace, a través de su portal de internet, asegura que no se oponen al megaproyecto. En su lugar, resalta la necesidad de que el Tren Maya se construya de forma que proteja la biodiversidad y a la Selva Maya. La asociación ha organizado diversas protestas alrededor de México, pidiendo que el gobierno federal resguarde el bosque tropical del sureste mexicano.
Cómo principal objetivo, la asociación pide un ordenamiento territorial justo que permita proteger a la selva y la biodiversidad en las zonas cercanas al Tren Maya. Los activistas exigen que los desarrollos sean evaluados de forma “seria y científica”, y que se preserven las zonas de manglares, cenotes, acuíferos y selvas.






